lunes, 13 de mayo de 2013

Bajo el no brillo de las estrellas.

De todos y cada uno de los errores con nombre y apellido que he ido cometiendo, he sacado algo más que un par de lágrimas. De todo querido, de todo se puede sacar algo. Quien no arriesga no gana, quien no arriesga tampoco pierde, pero si no pierdes, no aprendes. Si no aprendes no sufres. Si no sufres no sientes. Si no sientes... sentirás. Tarde o temprano. Si no es conmigo será con otra.
Quizá más alta, más guapa, más lista, más humana. Quizá sea menos, y no más, de todo lo mencionado anteriormente. No lo sé. Puede ser. Y puede que no, que me equivoque. Puede que sientas conmigo. Puede que sientas agobio, por preocuparme por ti. Puede que sientas tristeza, por haberme conocido así. Puede que el viento te haga sentir más que lo que te pueda hacer sentir yo. No lo sé. Quizá tú tampoco lo sepas, pero para tranquilidad nuestra, el tiempo nos sacará de dudas.
Puede que sea esta noche la que me hace estar así. Al mirar por la ventana puedo ver perfectamente a los fantasmas del pasado, junto a los cuales contemplé una y cien veces el cielo, con la esperanza de que la contaminación no nos impidiera del todo contemplar las estrellas, quizá por la semejanza que tenían con nosotros, pues a nosotros también era difícil vernos, quizá por esa necesidad de querer huir del resto del mundo. Juntos o por separado. Eso daba igual. Huir de la hipocresía que se respiraba a nuestro alrededor. Y quizá te perdí la pista porque al huir de la hipocresía terminaste huyendo de ti mismo. Todo encajaría, ya que, aunque hayamos perdido casi por completo el contacto, ese casi me avisa de que algo en ti ha cambiado, algo en ti se ha movido. Mientras el universo se encarga de restaurar lo que dejamos hecho ruinas, uniéndonos o separándonos por completo, seguiré paseando por esos sitios tan corrientes para cualquiera, al igual que lo eran para mi hasta que dejamos que nos arrastraran los sueños, esos que muy pocos saben explicar de modo que los entienda cualquier mortal, pero siempre siendo conscientes de que por más que los comprendan, no se harán ni una ligera idea de lo que pudimos llegar a sentir en esos momentos, por eso te agradezco ser mi fiel (y efímero) compañero de sueños despiertos, independientemente de como hayamos terminado después. Lo bueno, si breve, dos veces bueno, ¿no?
Y sea más o menos cierto, tú eres parte del pasado, y mi futuro -con pequeños matices- pinta bastante bien, y querido, esta vez compartiré rotulador con otra persona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario