jueves, 27 de marzo de 2014

Reencuentro

Llegó la hora. La hora de volver a ser capaz de enfrentarme a un papel con un bolígrafo como única arma de contraataque, porque en realidad mi único temor, el que me ha evitado enfrentarme a un papel es el de que me ganara la partida y no ser capaz de escribir nada en él.
A fin de cuentas es eso, siempre, en cada una de mis batallas de tinta he vencido por la motivación de que al vencer voy a lograr ayudar; a quien me lea -o eso quiero creer- y a mi misma.
Pienso esto porque cuando escribo lo hago con fuerza, y en muchas ocasiones esa es la única fuerza que he mantenido. Escribir, ser capaz de vencer a este folio, me hace darme cuenta de que puedo vencer cualquier cosa, hasta uno de mis mayores miedos, el de bloquearme ante un papel y perder eso de lo que siempre he estado orgullosa pasara lo que pasara: mi esencia.
Últimamente he flaqueado mucho, en todo. He visto todo en mi contra, quizá más por mi forma de tomarme las cosas que por las situaciones reales vividas. Pero ya no más.
Mi fortaleza volvió, o quizá nunca se fue, pero hoy ha decidido volver a manifestarse y reivindicar lo que es suyo, y todo el tiempo que le debo. Mi yo, el que nunca debió marcharse está aquí. Y está aquí para quedarse.
Sí, quedarse. Con mis 'arriba' y 'abajo', con mis idas y venidas, con mis venazos, con todo lo malo. Pero sobretodo CONMIGO.
Y bien, ganado el primer asalto y casi a mediados del segundo, veo llegado el momento de hacer una tregua con mi querido -aunque reñido- papel.
Papel solo deberá dejarse llevar, yo haré el resto con ayuda de mi bolígrafo. No recurriré a mi bolígrafo dejando indefenso al papel, solo le atacaré cuando fortaleza contrarreste el efecto nocivo del bolígrafo envenenado de pensamientos negativos sin medidas. Solo cuando estos cuatro elementos estemos reunidos, podremos hacernos uno y ser capaces de transmitir, porque solo esto es lo que quiero hacer llegar, ideas o historias más o menos felices, pensamientos más o menos positivos, pero siempre con la certeza de que solo sean eso, pensamientos, ideas movidas por una mente enferma temporalmente que un día sanará de esta etapa con grandes recuerdos y -aun mayores- lecciones sacadas de esta.
Este es el pacto acordado que, aquí queda presente, pienso cumplir; porque hoy puedo con todo, o al menos con todo lo que debo poder a día de hoy.

Los acontecimientos que nos presenta la vida no son calificables como buenos ni malos, solo lo es la forma con la que nos enfrentamos a ellos.

viernes, 30 de agosto de 2013

Futuras partidas.

Arriesgar. Apostar. ¿Perder? ¿Ganar? Jugar. ¿Qué es positivo? ¿Qué es negativo? ¿Qué nos transmite una buena sensación? ¿Y una sensación mala? Difícil. ¿O es fácil? No lo sé.
Hay tantas formas de ver las cosas. Tantos puntos distintos de vista. En un primer momento, cuando escuchamos la palabra "arriesgar", ¿qué nos transmite?
Inseguridad. A mi por lo menos. "Si arriesgas puedes perder". Cierto es, pero las mejores cosas se ganan arriesgando. O puede que no sean las mejores en verdad, pero si a las que mayor importancia damos. A las que mayor aprecio guardamos. Será por la dificultad de conseguirlas. Y como aburre lo fácil, ¿verdad?,  y que fácilmente atrae lo difícil, ¿me equivoco?
Que contradicción. Y como me como la cabeza. Me alegro también. Por lo menos aun tengo cabeza que poder comerme. No enloquecí del todo, aun sigo en el límite de la cordura. No sé por cuanto tiempo, pero ahí sigo. Pero hoy con más ganas de apostar que nunca.
Ganas de apostar. Con cabeza. Sin cabeza. Con sus pros, y sus contras. Apostar con todas sus letras. Apostar, sabiendo lo que puedo ganar. Apostar, teniendo en cuenta lo que puedo perder. Apostar, sin miedo a arriesgar. Apostar por negro, siendo gris. Esto no va de términos medios. Quiero apostar por un extremo.
Por más que me quite el miedo a perder, aun no es el momento de jugar. Necesito práctica, perfeccionar mi estrategia. Pero, el hecho de que no arriesgue ahora no significa que me encuentre al descuido en esta partida, más bien todo lo contrario. Estoy más atenta que nunca.
Sé que podríamos acelerar la partida. Sé que podríamos meternos prisa. Pero cuando hay prisa en una partida es porque el juego no se está disfrutando. Y ahí es donde vienen las trampas.
En este juego hay que tener paciencia, y he podido comprobar que tu tienes más que yo. Pero bueno, en otras cosas, querido, soy yo quien te gana.
En caliente muchas veces me dan ganas de acelerar sin pisar los frenos. Pero rápido se me pasa. Sé que frenarse una misma lo único que hace es entorpecer al resto del tráfico, pero, por más que sepa que en algún momento me chocaré contra algo, que no sea por velocidad y por la tonta imprudencia.
Quiero dejarme llevar, pero por mi, no por el miedo. Con cautela, no sin frenos. Quiero volverme a creer.

Quiero hacer tantas cosas
y tanto quiero querer.
Hacerlo porque me quiero, 
porque ahora me quiero bien.
Lo quiero hacer, quiero hacerlo
quiero hacerlo por saber
que mucho quiero al futuro, 
que el futuro pinta bien
por el lienzo de amor propio
que bien hecho me hice ayer.
Apostemos lo efímero jugando.
Apostemos, nada de robarnos.
Otra palabra abrazaré llorando
aun cuando ilusión, obedientes, sigamos.

miércoles, 12 de junio de 2013

No abandones, ni trates de avanzar si no pisas suelo llano.

Odio verme escribiendo esto, así, con tal impotencia. Comprobar que tras cada pasito, ha habido un tropiezo, y cada vez ha costado más restarle importancia. Hablo de estos meses, estos largos meses. Junio siempre me confunde, y aun pago por la última confusión, por tomar tal decisión a la ligera. Soy joven, tengo muchos años por delante para equivocarme, rectificar, y aprender de mis fallos, pero hoy, saber esto, no me consuela. Un año perdido. Un curso entero tirado a la basura. Y la cosa podía quedar ahí, pero no. Ya no es solo cuestión de tiempo, pues repito, aun soy joven. Es impotencia. Mucha impotencia. Quien me conoce bien sabe que no soy de tirar la toalla a la primera de cambio, la vida no me lo ha permitido, pero he de reconocer que con esto no solo he tirado la toalla, sino que la he ido arrastrando por el suelo. En estos momentos lo estoy haciendo, con poca gana de recogerla, secarme las lágrimas y seguir.
Podría intentar solucionar los fallos de meses en una semana. Podría intentar solucionarlos en septiembre. Pero considero que no es lo oportuno. No me sentiría bien. Lo que realmente necesito es otra oportunidad, otra oportunidad en otro año. No volver a cometer los errores que he cometido en estos meses. Aunque tenga que retroceder, prefiero volver a caminar la distancia recorrida, pero desde otro camino, con más ánimo, con más ganas, antes que correr sin parar hasta llegar al siguiente, donde ya arrastraría una vez más mi desgana, y ya habría perdido la poca confianza en mí misma que me queda hablando de estos temas. Conozco personas a las que le daría totalmente igual estar en mi situación. Personas que estarían totalmente desesperadas. Y luego estoy yo. Decepcionada conmigo misma. Recalco una vez más que mi problema no va solo con perder un año, con tener que repetir un curso, mi problema es conmigo. Ya no problema, sino decepción. No consigo comprender como hace un par de años obtenía resultados tan fantásticos con tan mínimo esfuerzo, y ahora, que es cuando realmente empiezo a esforzarme como tal, no soy capaz de conseguir resultados aceptables. Pueden ser malos hábitos, no lo niego. Puede ser porque soy un desastre que es algo que nunca ayudó. Puede ser porque siempre he tenido cierta ayuda que, desgraciadamente, a día de hoy, no tengo. Puede ser por todo. Puede que no sea por nada de lo mencionado anteriormente. No lo sé, pero pronto lo averiguaré.
De momento solo quiero pensar en el verano. En el verano que no me merezco y espero tener. En el verano que necesito, para descansar, no del estudio en sí, sino del sentimiento negativo que me está transmitiendo últimamente. Necesito un verano de volver a confiar en mi como antes lo hacía, de creer en verdad que puedo con lo que me echen encima, porque en verdad, no lo veo tan claro desde que te fuiste. Solo quiero pensar en el verano que necesito para encontrarme, y perder las malas vibraciones que son, en parte, las que provocan esas inevitables ganas de tirar la toalla ante la primera adversidad. Y así lo espero. Repetiré curso, sí, pero esto no será un fracaso. Será tocar fondo exclusivamente para coger impulso, y si algo dejaré, serán mis fuerzas en el intento por dar lo mejor de mí, al fin y al cabo, se trata de construir mi futuro, y si este pilar ha quedado torcido, mejor derrumbarlo y volver a empezar.
"Querida, no hay mejor momento para confiar en ti misma que cuando todos dejaron de hacerlo, algunos errores se cometen fácilmente, pero para eso está el tiempo. El tiempo no está ahí para curar las cosas por sí solo, el tiempo está para que puedas rectificar, paso a paso, despacito, con buena letra. Y estoy segura de que esta vez lo harás con la mejor de todas, pequeña."

domingo, 26 de mayo de 2013

Si tu futuro pinta bien, no le niegues un buen lienzo.

Escuchar música en días como hoy es la escusa perfecta para hacerlo pensando en algo, en alguien. Ideas sueltas vaya, puede que solo sean eso, pero son esas ideas sueltas las que nos diferencian a unos de otros.
¿Quién sabe lo que pasará -si es que pasa algo-? ¿Quién necesita saberlo? Esta vez yo no.
No quiero perder el tiempo pensando en lo bien que pinta el futuro, de poco servirá que el futuro pinte bien si yo no voy reponiendo los colores con los que éste va pintando. Pinta bien, muy bien pinta mi futuro, hoy que no era necesario que lo hiciera, mientras otros matarían porque su futuro tuviera un poquito de talento, sin saber que para que su futuro pinte bien, ellos deberían tener un lienzo, hecho a base de amor propio. Ignorando también, que necesitan fe, todo llega cuando tiene que llegar, en el momento adecuado.
Quizá si tu futuro no pinta bien es porque aun tu lienzo no es lo suficientemente sólido. Si no te quieres tú, nadie lo hará, y si consigues que te quieran no dudes que jamás llegarán a hacerlo como tú mismo.
Las relaciones, como los yogures, tienen fecha de caducidad, aunque el verdadero problema empieza en el "consumir preferentemente antes de...", tras el cual no es recomendable seguir tragando por los dos.
En las relaciones, estas fechas dependen de la calidad el producto, si consideramos factor a cada uno de los dos miembros. La calidad no depende de lo buenos que sean cada uno de estos factores por separado, sino por cómo son juntos, en ese momento. Recalco lo de "en ese momento", pues vamos por etapas, y quizá dos personas tienen muchas cosas en común pero en este instante se encuentran en etapas distintas y mientras uno esté buscando algo serio, el otro busque algo pasajero.
Yo no sé que quiero en este instante, no sé lo que pretendo conseguir. No tengo intención de saberlo, quiero dejarme llevar, siempre con el volante en la mano, y esta vez no creo que lo use.
Como bien te dije, soy de acelerar y no pisar los frenos. Pero esta vez no, esta vez quiero disfrutar del trayecto, pues por más prisa que nos demos, no llevamos un destino.

"Ante lugares extraños jugaremos, añorando noches de respuestas optimistas. Buscaremos, aunque respuestas raramente encontraremos. No así."

El silencio no siempre es la mejor respuesta.

Todo llega amiga mía, todo llega;
todo llega si te sientas a esperar
por más que ahora tú veas la cama vacía
y sientas lejos un hombro en el que llorar.

Cuando más tiempo lleva la tormenta,
menos falta para ver al sol brillar
cuando lejos sientes a alguien que te falta
y,ay, no sabes como evitar
el rechazo producido en cada hueco
en el que te introducías, ese lugar
donde podías ver marcharse a los miedos
y alegrías con prudencia iban a entrar.

No estás sola amiga mía, no lo pienses
hay millones que no dicen la verdad
pero por suerte tú eres una entre tantas
y mereces contemplar la claridad
que dejará la huida de las nubes
negras que tanto turban tu realidad.

Sonríe, regala ese placer al mundo
que no te quiten las ganas de soñar
y menos unos pocos envidiosos
que no saben en verdad lo que es amar.

Tanto tiempo rodeados de mentiras
disfrazadas con túnicas de verdad
los que creen ser amados, queridos, deseados
y no saben que se llama "falsedad".

Esos que tanto te hablan de valentía
protegidos siempre por anonimato
y te etiquetaban cada día sin saber
que te sentías pegada a la suela de su zapato.

No estás sola amiga mía, aquí me tienes
por más que haya tardado en llegar
sé que guardar más silencio tú no quieres
y para eso vengo yo, para ayudar.

Grita sin temor lo que te quieres,
sin duda es lo que les va a molestar.
Saber que a pesar de todo fueron leves
sus ganas de reírse y machacar
tus sueños, esos que tanto debes
conservar, y por ellos luchar.

Sonríe, quiérete, es importante
importante que te sepas valorar
que creas en todo lo que creíste
y que tanto te intentaron callar.


lunes, 13 de mayo de 2013

Bajo el no brillo de las estrellas.

De todos y cada uno de los errores con nombre y apellido que he ido cometiendo, he sacado algo más que un par de lágrimas. De todo querido, de todo se puede sacar algo. Quien no arriesga no gana, quien no arriesga tampoco pierde, pero si no pierdes, no aprendes. Si no aprendes no sufres. Si no sufres no sientes. Si no sientes... sentirás. Tarde o temprano. Si no es conmigo será con otra.
Quizá más alta, más guapa, más lista, más humana. Quizá sea menos, y no más, de todo lo mencionado anteriormente. No lo sé. Puede ser. Y puede que no, que me equivoque. Puede que sientas conmigo. Puede que sientas agobio, por preocuparme por ti. Puede que sientas tristeza, por haberme conocido así. Puede que el viento te haga sentir más que lo que te pueda hacer sentir yo. No lo sé. Quizá tú tampoco lo sepas, pero para tranquilidad nuestra, el tiempo nos sacará de dudas.
Puede que sea esta noche la que me hace estar así. Al mirar por la ventana puedo ver perfectamente a los fantasmas del pasado, junto a los cuales contemplé una y cien veces el cielo, con la esperanza de que la contaminación no nos impidiera del todo contemplar las estrellas, quizá por la semejanza que tenían con nosotros, pues a nosotros también era difícil vernos, quizá por esa necesidad de querer huir del resto del mundo. Juntos o por separado. Eso daba igual. Huir de la hipocresía que se respiraba a nuestro alrededor. Y quizá te perdí la pista porque al huir de la hipocresía terminaste huyendo de ti mismo. Todo encajaría, ya que, aunque hayamos perdido casi por completo el contacto, ese casi me avisa de que algo en ti ha cambiado, algo en ti se ha movido. Mientras el universo se encarga de restaurar lo que dejamos hecho ruinas, uniéndonos o separándonos por completo, seguiré paseando por esos sitios tan corrientes para cualquiera, al igual que lo eran para mi hasta que dejamos que nos arrastraran los sueños, esos que muy pocos saben explicar de modo que los entienda cualquier mortal, pero siempre siendo conscientes de que por más que los comprendan, no se harán ni una ligera idea de lo que pudimos llegar a sentir en esos momentos, por eso te agradezco ser mi fiel (y efímero) compañero de sueños despiertos, independientemente de como hayamos terminado después. Lo bueno, si breve, dos veces bueno, ¿no?
Y sea más o menos cierto, tú eres parte del pasado, y mi futuro -con pequeños matices- pinta bastante bien, y querido, esta vez compartiré rotulador con otra persona.

sábado, 29 de diciembre de 2012

"Juguemos a inventar palabras"

Bien, hoy vengo a compartir con vosotros algo que me ha parecido curioso. Esta tarde, caminando por la calle he podido escuchar a una niña decir a su madre:
 "Mamá, juguemos a inventar palabras".
 Este podría ser un comentario más de tantos que escucho a lo largo del día, pero me ha hecho pensar. ¿Acaso no hay suficientes palabras en el mundo ya a las que no sabemos dar el significado que merecen como para que esta niña -que podría haber sido cualquier otra- tenga la necesidad de más?
Palabras. Millones de palabras. Y, hasta donde creo saber, esta niña no conocerá muchas.
¿En qué planeta vivimos? ¿Cómo puede ser que esta niña siendo tan pequeña y conociendo tal insignificante cantidad de palabras necesite crear más?
Quizá porque no le gusta lo que ve. Quizá no le resultan atractivas muchas de las palabras que ha escuchado aunque desconozca su significado, simplemente por la cara que ponen sus papás al escucharlas. "Hipoteca", "herencia", "crisis", "atentado", etc.
Quizá esa niña rebosa creatividad y tiene ideas que quiere compartir con el mundo. Quizá quiere renombrar objetos de los que conoce el nombre a la perfección con la esperanza de que al cambiar su nombre, cambie también su significado, como hizo con "pistola".
Quizá todos los "quizá" nombrados anteriormente son erróneos, y quizá solo es una niña repleta de ilusiones que quiere jugar con su madre durante el poco rato que puede verla.