Odio verme escribiendo esto, así, con tal impotencia. Comprobar que tras cada pasito, ha habido un tropiezo, y cada vez ha costado más restarle importancia. Hablo de estos meses, estos largos meses. Junio siempre me confunde, y aun pago por la última confusión, por tomar tal decisión a la ligera. Soy joven, tengo muchos años por delante para equivocarme, rectificar, y aprender de mis fallos, pero hoy, saber esto, no me consuela. Un año perdido. Un curso entero tirado a la basura. Y la cosa podía quedar ahí, pero no. Ya no es solo cuestión de tiempo, pues repito, aun soy joven. Es impotencia. Mucha impotencia. Quien me conoce bien sabe que no soy de tirar la toalla a la primera de cambio, la vida no me lo ha permitido, pero he de reconocer que con esto no solo he tirado la toalla, sino que la he ido arrastrando por el suelo. En estos momentos lo estoy haciendo, con poca gana de recogerla, secarme las lágrimas y seguir.
Podría intentar solucionar los fallos de meses en una semana. Podría intentar solucionarlos en septiembre. Pero considero que no es lo oportuno. No me sentiría bien. Lo que realmente necesito es otra oportunidad, otra oportunidad en otro año. No volver a cometer los errores que he cometido en estos meses. Aunque tenga que retroceder, prefiero volver a caminar la distancia recorrida, pero desde otro camino, con más ánimo, con más ganas, antes que correr sin parar hasta llegar al siguiente, donde ya arrastraría una vez más mi desgana, y ya habría perdido la poca confianza en mí misma que me queda hablando de estos temas. Conozco personas a las que le daría totalmente igual estar en mi situación. Personas que estarían totalmente desesperadas. Y luego estoy yo. Decepcionada conmigo misma. Recalco una vez más que mi problema no va solo con perder un año, con tener que repetir un curso, mi problema es conmigo. Ya no problema, sino decepción. No consigo comprender como hace un par de años obtenía resultados tan fantásticos con tan mínimo esfuerzo, y ahora, que es cuando realmente empiezo a esforzarme como tal, no soy capaz de conseguir resultados aceptables. Pueden ser malos hábitos, no lo niego. Puede ser porque soy un desastre que es algo que nunca ayudó. Puede ser porque siempre he tenido cierta ayuda que, desgraciadamente, a día de hoy, no tengo. Puede ser por todo. Puede que no sea por nada de lo mencionado anteriormente. No lo sé, pero pronto lo averiguaré.
De momento solo quiero pensar en el verano. En el verano que no me merezco y espero tener. En el verano que necesito, para descansar, no del estudio en sí, sino del sentimiento negativo que me está transmitiendo últimamente. Necesito un verano de volver a confiar en mi como antes lo hacía, de creer en verdad que puedo con lo que me echen encima, porque en verdad, no lo veo tan claro desde que te fuiste. Solo quiero pensar en el verano que necesito para encontrarme, y perder las malas vibraciones que son, en parte, las que provocan esas inevitables ganas de tirar la toalla ante la primera adversidad. Y así lo espero. Repetiré curso, sí, pero esto no será un fracaso. Será tocar fondo exclusivamente para coger impulso, y si algo dejaré, serán mis fuerzas en el intento por dar lo mejor de mí, al fin y al cabo, se trata de construir mi futuro, y si este pilar ha quedado torcido, mejor derrumbarlo y volver a empezar.
"Querida, no hay mejor momento para confiar en ti misma que cuando todos dejaron de hacerlo, algunos errores se cometen fácilmente, pero para eso está el tiempo. El tiempo no está ahí para curar las cosas por sí solo, el tiempo está para que puedas rectificar, paso a paso, despacito, con buena letra. Y estoy segura de que esta vez lo harás con la mejor de todas, pequeña."