Bien, hoy vengo a compartir con vosotros algo que me ha parecido curioso. Esta tarde, caminando por la calle he podido escuchar a una niña decir a su madre:
"Mamá, juguemos a inventar palabras".
Este podría ser un comentario más de tantos que escucho a lo largo del día, pero me ha hecho pensar. ¿Acaso no hay suficientes palabras en el mundo ya a las que no sabemos dar el significado que merecen como para que esta niña -que podría haber sido cualquier otra- tenga la necesidad de más?
Palabras. Millones de palabras. Y, hasta donde creo saber, esta niña no conocerá muchas.
¿En qué planeta vivimos? ¿Cómo puede ser que esta niña siendo tan pequeña y conociendo tal insignificante cantidad de palabras necesite crear más?
Quizá porque no le gusta lo que ve. Quizá no le resultan atractivas muchas de las palabras que ha escuchado aunque desconozca su significado, simplemente por la cara que ponen sus papás al escucharlas. "Hipoteca", "herencia", "crisis", "atentado", etc.
Quizá esa niña rebosa creatividad y tiene ideas que quiere compartir con el mundo. Quizá quiere renombrar objetos de los que conoce el nombre a la perfección con la esperanza de que al cambiar su nombre, cambie también su significado, como hizo con "pistola".
Quizá todos los "quizá" nombrados anteriormente son erróneos, y quizá solo es una niña repleta de ilusiones que quiere jugar con su madre durante el poco rato que puede verla.
sábado, 29 de diciembre de 2012
domingo, 28 de octubre de 2012
Con un lapiz en la mano y muchas cosas por decir.
Hoy escribo esto con lapiz por miedo a equivocarme y no poder rectificar, pero no me parece justo, no me parece lo correcto. Si estuviera escribiendo con bolígrafo, al no poder borrar, sería más prudente.
Entonces, si no me parece justo ni correcto, ¿por qué lo estoy haciendo? Bien. Buena pregunta.
Si escribo con lápiz es porque mi preocupación no se encuentra en lo que puedo escribir, más bien está en cómo lo puedo escribir.
Muchas veces con los sentimientos nos pasa lo mismo, que por no equivocarnos esperamos a que aparezca nuestro lápiz de la nada, que llegue la persona hacia la cual van dedicados esos sentimientos y nos brinde la seguridad de que no vamos a necesitar nuestro particular borrador. Y ahí ya vamos mal encaminados. En ese mismo instante, ya estamos creando una dependencia a nuestro borrador, dependencia de la que perfectamente podemos prescindir.
Queridos amigos, eso es lo peor. Cuando sientes que la historia de tus sentimientos debes escribirla con lápiz por la intensidad del temblor de tu pulso, esa es la imagen que le estás transmitiendo a los demás. Bastante complejo es de por si el mundo de los sentimientos como para comprometerte a compartirlo con alguien que lo único que te transmite es inseguridad y, que lo que mayormente parece buscar en ti es la seguridad en sí mismo que él no tiene. No puedes esperar que alguien venga de la nada a darte todo el amor que tu mismo no te estás dando.
No busques exteriormente el amor que no te tienes, es difícil que alguien se deje querer por una persona que no está segura ni de lo que siente por si mismo.
Escribe con bolígrafo y el pulso firme, sobre papel y sobre todo lo demás. Lo mismo tardas más en empezar, o te toca repetirlo más veces, pero créeme, merecerá la pena.
Entonces, si no me parece justo ni correcto, ¿por qué lo estoy haciendo? Bien. Buena pregunta.
Si escribo con lápiz es porque mi preocupación no se encuentra en lo que puedo escribir, más bien está en cómo lo puedo escribir.
Muchas veces con los sentimientos nos pasa lo mismo, que por no equivocarnos esperamos a que aparezca nuestro lápiz de la nada, que llegue la persona hacia la cual van dedicados esos sentimientos y nos brinde la seguridad de que no vamos a necesitar nuestro particular borrador. Y ahí ya vamos mal encaminados. En ese mismo instante, ya estamos creando una dependencia a nuestro borrador, dependencia de la que perfectamente podemos prescindir.
Queridos amigos, eso es lo peor. Cuando sientes que la historia de tus sentimientos debes escribirla con lápiz por la intensidad del temblor de tu pulso, esa es la imagen que le estás transmitiendo a los demás. Bastante complejo es de por si el mundo de los sentimientos como para comprometerte a compartirlo con alguien que lo único que te transmite es inseguridad y, que lo que mayormente parece buscar en ti es la seguridad en sí mismo que él no tiene. No puedes esperar que alguien venga de la nada a darte todo el amor que tu mismo no te estás dando.
No busques exteriormente el amor que no te tienes, es difícil que alguien se deje querer por una persona que no está segura ni de lo que siente por si mismo.
Escribe con bolígrafo y el pulso firme, sobre papel y sobre todo lo demás. Lo mismo tardas más en empezar, o te toca repetirlo más veces, pero créeme, merecerá la pena.
"Ya dije que no, que me cansé de esconder
que era tiempo de aceptar, o en su defecto corregir,
es momento de buscar, y a la vez de sonreír
de permitirme incluso el lujo de presumir
por no tener la necesidad de aparentar
más de lo que soy, porque así ya soy feliz."
sábado, 13 de octubre de 2012
Indescriptible.
Nuevo día. Nuevo día y misma situación que en el anterior. Me pasan mil cosas por la cabeza, y no consigo ordenarlas.
¿Para qué quiero ordenarlas? Muy sencillo. Todo lo desordenada que soy en temas materiales lo soy de ordenada con temas emocionales, o bien con pensamientos.
Y bien, esta vez es distinto. Al igual que en otras ocasiones me salen las cosas solas, sin el más mínimo esfuerzo, con una naturalidad que asusta.
Y pensaréis ¿pero está de qué está hablando? Pues respuesta sencilla, queridos amigos. Vengo a hablaros del amor, de la falta de este, del "amor", del AMOR, del hamor.
Increible es pararse a pensar como puede cambiar de significado una palabra que, principalmente, solo tendría que tener uno.
Y bien si, es distinto el amor que le tienes a una madre, que el que le puedes tener a un amigo, a una mascota, a tu pareja, y a todas y cada una de las cosas que aportan algún tipo de relación afectiva a tu vida.
Pero no vengo a hablar de las diferencias que hay entre los tipos de amor que acabo de mencionar. Vengo a hacer que os replanteéis el significado de esta palabra, tan corta como compleja.
¿Qué entendéis por amor? Yo al menos sigo viéndolo como algo indescriptible hasta el momento. Conozco muchas definiciones de esta palabra, demasiadas para mi gusto, pero ninguna me termina de convencer. Quizá la que más se aproxima a mi concepto de amor es la siguiente:
"Conjunto de sentimientos que ligan una persona a otra, o bien a las cosas, ideas, etc."
Bien, empezaré diciendo que nunca he terminado de ver el amor así. quizá será por mi, por las situaciones que tomo como referencia para intentarlo definir. El caso es que nunca me he llegado a sentir dependiente a otra persona afectívamente hablando. Siempre he sido una desconfiada en muchos aspectos, y este no iba a ser menos.
Pienso que realmente la sociedad nos condiciona mucho en estos temas. De pequeños nuestros padres nos hablan de la estabilidad, de que tienes que buscar una pareja que te quiera, pero que también vaya a poder tener un futuro que se haya ganado a base de estudios, que tengas siempre algo que llevarte a la boca. Y bueno, terminamos jugando todos a "mamás y papás", pero eso si, intentando tener todas de "marido" al amigo más guapo que tenemos. ¿Por instinto? Puede ser, o quizá porque los niños de pequeños somos muy interesados. Y somos tan interesados porque a la vez somos fácilmente influenciables. Si os dais cuenta, cuando somos niños no tenemos mucha opinión, más allá de lo que escuchamos, ya sea en casa, en la calle o en el cole. Según vamos creciendo se supone que la opinión que tenemos sobre otras personas deja de ser tan superficial, y depende más de otros factores. Y recalco el "se supone".
Triste pero cierto es comprobar que cada vez más nos centramos en una apariencia física en vez de en una personalidad. La belleza exterior, queridos amigos, no dura eternamente.
Por otra parte, mucha gente dice estar enamorada en este mismo instante. Y bien, si es así me alegro, pero permitidme que lo dude.
¿Cuántos de esos que dicen estar enamorados ahora mismo sabrían definirme la palabra amor?
Bien, momento de criticar a mi persona. "Pero si tú eres la que está buscando tres pies al gato", pensaréis.
Exacto. Estoy criticando a gente enamorada por no saber definirme la palabra "amor" sin saber definirla yo. No, no me he vuelto loca aun. No del todo, o al menos sigo siendo inofensiva.
Y aquí viene la aclaración. Me meto con ellos por decir que sienten algo que no saben ni explicar. Entiendo, o al menos creo entender, la sensación de la que me hablan si, pero me parece un error tremendo llamarla amor. ¿Por qué lo llamáis amor? ¿Por qué no "pelota"? ¿Por qué no "alfombra"?
Evidentemente porque esos nombres ya tienen un significado. Un significado que todos conocemos y al que nadie le ha dado tantas vueltas ( y por lo tanto tampoco tanto protagonismo) como el amor.
¿Quién puede asegurar, ASEGURAR que eso que ha sentido es amor? Porque yo al menos no puedo.
Puedo decir que he estado cerca, y quizá yo haya estado muchísimo más cerca de sentirlo que alguien que dice estar totalmente seguro de haberlo hecho. Pero aun así no puedo asegurarlo.
Quizá sea por hecho de que soy ambiciosa por naturaleza, insaciable. Y se que nunca será suficiente lo que sienta como para decir que eso es amor, porque siempre me gusta pensar que hay más que lo que he vivido. Al fin y al cabo soy joven, y que sentido tendía que conociera más yo ese sentimiento que una persona que me triplique la edad. Ninguno.
"Querido amor, cuanto más huyas de mi, con más fuerza iré a encontrarte."
martes, 10 de julio de 2012
Miles, millones de recuerdos.
Joder, que sensación más extraña. Este es uno de esos días de pararse, frenar un poco, pensar en los acontecimientos recientes. He de decir que me gusta esto. Cada vez me veo más capaz de tomar decisiones, por más difíciles que resulten (que lo están siendo). Me llena de satisfacción pensar en que hace unos meses era una persona demasiado impulsiva, y que poco a poco he sabido controlar mis impulsos, saber que soy capaz de parar en seco en caliente, y tomar las decisiones en frío.
Me gusta ver que he sido capaz de arreglar todos los errores del pasado que pudieran influir en mi futuro, que he dejado por el camino a gente que no merecía ni recorrerlo conmigo, y que sin embargo, como poco a poco las personas importantes han ido reapareciendo, porque quizá nunca se fueron de aquí, solo pillaron atajos.
Echo la vista atrás y me doy cuenta de como poco a poco voy aprendiendo de cada metedura de pata -que desde luego no son pocas-.
Y ahora llega el momento en el que me miro al espejo. Cualquier otro día no me gustaría nada ver lo que veo, pues no suelo buscar nada nuevo en mi reflejo.¿Pero sabes qué? Hoy no. En este mismo instante, me encanta lo que veo. Soy yo.
"¿Y qué?" Seguramente estarías haciendote esa pregunta. Y no hay más respuesta que un "más allá de mis progresos sigo siendo yo, aunque mil sucesos hubieran podido cambiarme".
He de decir, que nunca he sido una persona segura de si misma, porque te tenía a ti detrás para darme esa seguridad, ese "animo pequeña, a por todas". Y al igual que a un cachorro cuando se le lanza al agua, que no tiene más remedio que aprender a nadar, yo no tuve más remedio que acostumbrarme a seguir sin ti.
Bien, volvamos al tema del espejo. Estoy aquí, y tengo que confesar que acabo de de derrumbarme. Pienso en lo frágil que es una vida, con que rapidez se nos escapa de las manos.
¿Pero sabes que es lo qué me ha echo llorar? Pararme a pensar en ti, en lo que me dirías si estuvieras aquí, si me vieras ahora, ver en lo que me estoy convirtiendo. Cada día me anima a levantarme el pensar que hoy estarías orgulloso de mi. ¿Y sabes que me hace sonreir en este momento? Saber que ya estarías mandándome a quitarme el maquillaje. Son incontables los buenos momentos, pero me asusta pensar que algún día pueda llegar a olvidarte, porque cada vez me cuesta más recordar tu cara. Pero ese temor dura milésimas de segundo, pues se que pienso en ti a cada instante. Me hubiera gustado poder decirte mil cosas antes de que te fueras, que me hubieras acompañado en mil acontecimientos importantes, que ya no lo serán tanto porque no estarás tú, que me vieras graduarme, que vieras a tus nietos, que me llevarás al altar, y no lo harás. Y aquí afirmo -y no es ni la primera ni la última vez que lo hago- que siempre te echaré de menos, mi querido papá.
Me gusta ver que he sido capaz de arreglar todos los errores del pasado que pudieran influir en mi futuro, que he dejado por el camino a gente que no merecía ni recorrerlo conmigo, y que sin embargo, como poco a poco las personas importantes han ido reapareciendo, porque quizá nunca se fueron de aquí, solo pillaron atajos.
Echo la vista atrás y me doy cuenta de como poco a poco voy aprendiendo de cada metedura de pata -que desde luego no son pocas-.
Y ahora llega el momento en el que me miro al espejo. Cualquier otro día no me gustaría nada ver lo que veo, pues no suelo buscar nada nuevo en mi reflejo.¿Pero sabes qué? Hoy no. En este mismo instante, me encanta lo que veo. Soy yo.
"¿Y qué?" Seguramente estarías haciendote esa pregunta. Y no hay más respuesta que un "más allá de mis progresos sigo siendo yo, aunque mil sucesos hubieran podido cambiarme".
He de decir, que nunca he sido una persona segura de si misma, porque te tenía a ti detrás para darme esa seguridad, ese "animo pequeña, a por todas". Y al igual que a un cachorro cuando se le lanza al agua, que no tiene más remedio que aprender a nadar, yo no tuve más remedio que acostumbrarme a seguir sin ti.
Bien, volvamos al tema del espejo. Estoy aquí, y tengo que confesar que acabo de de derrumbarme. Pienso en lo frágil que es una vida, con que rapidez se nos escapa de las manos.
¿Pero sabes que es lo qué me ha echo llorar? Pararme a pensar en ti, en lo que me dirías si estuvieras aquí, si me vieras ahora, ver en lo que me estoy convirtiendo. Cada día me anima a levantarme el pensar que hoy estarías orgulloso de mi. ¿Y sabes que me hace sonreir en este momento? Saber que ya estarías mandándome a quitarme el maquillaje. Son incontables los buenos momentos, pero me asusta pensar que algún día pueda llegar a olvidarte, porque cada vez me cuesta más recordar tu cara. Pero ese temor dura milésimas de segundo, pues se que pienso en ti a cada instante. Me hubiera gustado poder decirte mil cosas antes de que te fueras, que me hubieras acompañado en mil acontecimientos importantes, que ya no lo serán tanto porque no estarás tú, que me vieras graduarme, que vieras a tus nietos, que me llevarás al altar, y no lo harás. Y aquí afirmo -y no es ni la primera ni la última vez que lo hago- que siempre te echaré de menos, mi querido papá.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)