Hay tantas formas de ver las cosas. Tantos puntos distintos de vista. En un primer momento, cuando escuchamos la palabra "arriesgar", ¿qué nos transmite?
Inseguridad. A mi por lo menos. "Si arriesgas puedes perder". Cierto es, pero las mejores cosas se ganan arriesgando. O puede que no sean las mejores en verdad, pero si a las que mayor importancia damos. A las que mayor aprecio guardamos. Será por la dificultad de conseguirlas. Y como aburre lo fácil, ¿verdad?, y que fácilmente atrae lo difícil, ¿me equivoco?
Que contradicción. Y como me como la cabeza. Me alegro también. Por lo menos aun tengo cabeza que poder comerme. No enloquecí del todo, aun sigo en el límite de la cordura. No sé por cuanto tiempo, pero ahí sigo. Pero hoy con más ganas de apostar que nunca.
Ganas de apostar. Con cabeza. Sin cabeza. Con sus pros, y sus contras. Apostar con todas sus letras. Apostar, sabiendo lo que puedo ganar. Apostar, teniendo en cuenta lo que puedo perder. Apostar, sin miedo a arriesgar. Apostar por negro, siendo gris. Esto no va de términos medios. Quiero apostar por un extremo.
Por más que me quite el miedo a perder, aun no es el momento de jugar. Necesito práctica, perfeccionar mi estrategia. Pero, el hecho de que no arriesgue ahora no significa que me encuentre al descuido en esta partida, más bien todo lo contrario. Estoy más atenta que nunca.
Sé que podríamos acelerar la partida. Sé que podríamos meternos prisa. Pero cuando hay prisa en una partida es porque el juego no se está disfrutando. Y ahí es donde vienen las trampas.
En este juego hay que tener paciencia, y he podido comprobar que tu tienes más que yo. Pero bueno, en otras cosas, querido, soy yo quien te gana.
En caliente muchas veces me dan ganas de acelerar sin pisar los frenos. Pero rápido se me pasa. Sé que frenarse una misma lo único que hace es entorpecer al resto del tráfico, pero, por más que sepa que en algún momento me chocaré contra algo, que no sea por velocidad y por la tonta imprudencia.
Quiero dejarme llevar, pero por mi, no por el miedo. Con cautela, no sin frenos. Quiero volverme a creer.
Quiero hacer tantas cosas
y tanto quiero querer.
Hacerlo porque me quiero,
porque ahora me quiero bien.
Lo quiero hacer, quiero hacerlo
quiero hacerlo por saber
que mucho quiero al futuro,
que el futuro pinta bien
por el lienzo de amor propio
que bien hecho me hice ayer.
Apostemos lo efímero jugando.
Apostemos, nada de robarnos.
Otra palabra abrazaré llorando
aun cuando ilusión, obedientes, sigamos.